Performance de la industria · Inmobiliario, construcción e infraestructura
10 comparablesLatinoamérica y globalbenchmark: medianaventas medianas US$ 1.513 mn cierre LTM · julio de 2026 · análisis SitkaX
El desarrollo residencial es un negocio de proyectos largos donde la plata se pone años antes de cobrarla. Compras suelo, esperas permisos, construyes y recibes el grueso del precio cuando el comprador escritura. Acá encuentras dónde se hace y se pierde el margen en este rubro, por qué la caja queda parada entre el terreno y la escritura, cómo se financia una desarrolladora y qué revisa primero un banco o un comprador cuando abre tus estados financieros. Las cifras de la cohorte están al lado, y en SitkaX puedes poner las tuyas, homologadas a IFRS, contra esa mediana.
También se busca comopromotora inmobiliariadesarrolladora inmobiliariadesarrolladora de viviendadesarrollo de proyectos inmobiliariosproyectos habitacionalesloteos y urbanizacionesvivienda de interés socialconstrucción y venta de viviendas
Las cifras de cabecera mediana · promedio · rango P25–P75
Cohorte de Inmobiliario residencial y desarrollo. Análisis SitkaX sobre datos de mercado licenciados. Pares en USD, comparación en ratios. La mediana es el benchmark porque aguanta a las empresas atípicas.
Tu empresa contra esta cohorte
Margen EBITDA · mediana de la cohorte
16 %
redondeado · julio de 2026
La primera pregunta es si tu margen está arriba o abajo de la mitad de tu industria. La segunda, cuánto espacio de deuda te deja tu EBITDA. Tu ficha responde las dos con tus estados homologados a IFRS y las lee con un semáforo frente a cada mediana de esta página.
Ver mi empresa contra la cohorteSin costo · sin tarjeta · tus datos son tuyos
Márgenes y retornos del sector mediana · promedio · rango P25–P75mediana · rango P25–P75
| Métrica | Mediana | Promedio | P25 | P75 |
|---|---|---|---|---|
| Margen bruto | 28,2% | 27,7% | 23,8% | 37,3% |
| Margen EBITDA | 16,2% | 15,0% | 12,9% | 17,0% |
| Margen operacional | 12,1% | 12,4% | 7,5% | 16,3% |
| Margen neto | 7,6% | 7,8% | 5,2% | 9,7% |
| ROE | 11,3% | 13,4% | 7,8% | 15,4% |
| ROA | 4,8% | 6,4% | 3,4% | 10,6% |
| ROIC | 8,5% | 11,1% | 7,3% | 15,1% |
| Rotación de activos | 0,8x | 0,8x | 0,8x | 0,9x |
Margen EBITDA por comparable 10 empresas · cierre LTM
Estructura de costos y reinversión del sector mediana · promedio · rango P25–P75mediana · rango P25–P75
| Métrica | Mediana | Promedio | P25 | P75 |
|---|---|---|---|---|
| Margen bruto | 28,2% | 27,7% | 23,8% | 37,3% |
| Gastos de administración y ventas / ventas | 12,7% | 15,0% | 9,7% | 18,8% |
| Depreciación / ventas | 1,2% | 2,5% | 0,6% | 4,9% |
| CAPEX / ventas | -0,7% | -2,6% | -4,4% | -0,6% |
| CAPEX / depreciación (reinversión) | -1,0x | -1,1x | -1,2x | -0,7x |
| Flujo de caja libre / ventas | 14,3% | 16,2% | 5,3% | 19,0% |
| Conversión de caja (flujo operacional / EBITDA) | 0,7x | 0,9x | 0,4x | 0,9x |
CAPEX con signo negativo es salida de caja, igual que en la ficha.
Costos y capex por comparable 10 empresas · cierre LTM
Deuda, cobertura y liquidez del sector mediana · promedio · rango P25–P75mediana · rango P25–P75
| Métrica | Mediana | Promedio | P25 | P75 |
|---|---|---|---|---|
| Deuda neta / EBITDA | 1,6x | 2,7x | 0,6x | 3,0x |
| Cobertura de intereses | 8,6x | 580,8x | 2,8x | 54,7x |
| Razón corriente | 1,7x | 1,6x | 1,2x | 1,8x |
| Razón ácida | 1,0x | 1,0x | 0,7x | 1,2x |
| Deuda total / patrimonio | 0,8x | 0,7x | 0,3x | 1,0x |
| Deuda de largo plazo / capital total | 0,2x | 0,3x | 0,2x | 0,4x |
| Efectivo / deuda total | 0,5x | 0,4x | 0,1x | 0,6x |
Deuda, cobertura y beta por comparable 10 empresas · cierre LTM
Ciclo de caja del sector mediana · promedio · rango P25–P75mediana · rango P25–P75
| Métrica | Mediana | Promedio | P25 | P75 |
|---|---|---|---|---|
| Días de cobro (DSO) | 52 d | 65 d | 37 d | 100 d |
| Días de pago (DPO) | 50 d | 50 d | 23 d | 72 d |
| Rotación de cuentas por cobrar | 7,3x | 8,5x | 3,8x | 10,1x |
| Rotación de cuentas por pagar | 7,5x | 11,1x | 5,2x | 16,5x |
Días sobre ventas y costo de venta del cierre. Rotaciones en veces por año.
Días de cobro, inventario y pago por comparable 10 empresas · cierre LTM
Múltiplos de valuación del sector mediana · promedio · rango P25–P75mediana · rango P25–P75
| Métrica | Mediana | Promedio | P25 | P75 |
|---|---|---|---|---|
| EV / EBITDA | 8,9x | 10,0x | 8,3x | 11,4x |
| EV / EBIT | 11,8x | 12,4x | 10,0x | 15,3x |
| EV / Ventas | 1,3x | 1,4x | 1,0x | 1,5x |
| EV / (EBITDA − CAPEX) | 7,9x | 8,9x | 6,1x | 10,8x |
| Precio / utilidad | 14,1x | 18,5x | 13,5x | 14,7x |
| Precio / valor libro | 1,6x | 1,6x | 1,1x | 1,9x |
| Precio / flujo de caja | 9,6x | 11,5x | 5,8x | 15,7x |
| Rendimiento del flujo de caja libre | 9,4% | 14,6% | 5,8% | 20,2% |
| Rendimiento por dividendo | 2,3% | 3,6% | 1,5% | 2,5% |
| Enterprise value | US$ 2.525 mn | US$ 16.561 mn | US$ 792 mn | US$ 25.538 mn |
| Capitalización bursátil | US$ 2.016 mn | US$ 14.138 mn | US$ 463 mn | US$ 24.170 mn |
EV/EBITDA por comparable 10 empresas · cierre LTM
Comparables de la cohorte 10 empresas · Latinoamérica y global · USD · cierre LTM
Los comparables, con nombre y cifra, viven en tu ficha. Ahí ves qué empresa lidera cada indicador y cuánta distancia hay con la tuya.
Ver los comparables de Inmobiliario residencial y desarrolloMapa estratégico margen vs valuación
Las respuestas están plegadas. Abre la que te sirva.
Entran las empresas que se describen como promotora inmobiliaria, desarrolladora inmobiliaria, desarrolladora de vivienda, desarrollo de proyectos inmobiliarios, proyectos habitacionales, loteos y urbanizaciones, vivienda de interés social y construcción y venta de viviendas. La cohorte compara ratios, así que lo que manda es que el negocio se parezca en margen, ciclo de caja y estructura de capital, más allá del nombre del giro. Si el tuyo es uno de estos, esta es tu página.
El margen del proyecto queda fijado el día que compras el suelo. En vivienda media y alta el terreno es una de las partidas más pesadas del costo, y es la única que ya no puedes corregir. Lo que manda es el costo de suelo por metro vendible, que depende de cuánto te dejan construir arriba. Dos terrenos al mismo precio por metro cuadrado dejan márgenes distintos si la constructibilidad es distinta. En vivienda de menor precio, en loteos y en urbanizaciones el suelo pesa menos y el margen se defiende en la ejecución. El tiempo cuesta en los dos casos. Un terreno detenido mientras avanza el permiso acumula costo financiero sin generar nada, y ninguna eficiencia de obra recupera un suelo comprado caro. Las desarrolladoras que sostienen margen a través del ciclo fijan el precio de venta objetivo antes de comprar y toman el suelo con opción, con promesa larga o asociándose con su dueño.
La segunda línea del margen es el desfase entre el precio que fijaste en preventa y el costo de obra que todavía no gastas. Vendes hoy a precio cerrado y construyes durante los años siguientes. Todo lo que suba en acero, hormigón, terminaciones y mano de obra en ese plazo sale de tu margen. Quién carga ese riesgo lo define el contrato con la constructora. Un contrato a suma alzada traslada la variación al constructor, sale más caro de entrada y aguanta mientras el constructor aguante. Cuando a él se le aprieta el margen aparecen las paralizaciones, los reclamos por mayores obras y los plazos que se estiran, y el riesgo vuelve a ti con la obra a medio terminar y las promesas ya firmadas. Un contrato por administración se ve barato hasta la primera alza y te deja el sobrecosto desde el primer día, a cambio de mejor control de la faena. Donde el mercado usa unidades de cuenta indexadas a la inflación, fijar el precio de venta en esa unidad cubre parte del desfase. La cobertura es parcial, porque el costo de construcción suele correr por encima de la inflación general.
El precio de lista y la velocidad de venta son la misma decisión tomada dos veces. Cada mes adicional vendiendo el mismo proyecto agrega costo financiero, gasto comercial y el costo de mantener unidades terminadas, y eso casi nunca aparece con nombre propio en el estado de resultados. Subir precio y vender lento puede dejar menos margen que vender algo más barato y liberar el capital antes. Los beneficios que das para cerrar una venta, pie en más cuotas, gastos de la operación pagados o equipamiento incluido, son menor precio y suelen quedar registrados como gasto comercial, así que el precio de lista deja de contar la verdad. La preventa ayuda, porque compromete unidades antes de terminar y da evidencia de demanda para el crédito de obra. La promesa firmada todavía tiene que llegar a escritura. El comprador necesita su financiamiento de largo plazo aprobado, y cuando la tasa sube una parte de esas promesas se cae. La cartera se mide en escrituras proyectadas, descontando las promesas cuyo comprador todavía no califica.
El mix decide el resto. La vivienda de menor precio gira capital rápido con margen porcentual delgado, y su demanda depende del financiamiento del comprador y, donde existen programas públicos, del presupuesto y de las reglas de ese programa, que cambian de un gobierno a otro. El segmento medio y alto deja margen mayor por unidad, amarra capital por más tiempo y se frena primero cuando sube la tasa. La estructura corporativa se paga con proyectos en marcha. Sala de venta, corretaje, publicidad y el equipo que prepara los proyectos que todavía no venden corren todos los meses, mientras el ingreso llega concentrado en las entregas. Los gastos de administración y ventas sobre ventas muestran si esa estructura está calzada con la cartera, y una desarrolladora con pocos proyectos y estructura de muchos muestra margen bruto sano y margen EBITDA pobre. El margen verdadero se conoce al liquidar el proyecto, cuando se cierran los aumentos de obra, las multas por atraso, la postventa y el stock que quedó sin vender.
En desarrollo residencial pagas primero y cobras al final. Compras el suelo, financias diseño y permisos, construyes durante años y recibes el grueso del precio el día que escrituras. Lo que confunde a quien viene de otra industria es dónde aparece esa inversión. El terreno y la obra en ejecución se registran como existencias, con el mismo criterio que el inventario de una fábrica, así que la compra de suelo y el avance de obra viajan por el flujo operacional y casi no tocan el CAPEX. Por eso el CAPEX sobre ventas de este rubro se ve bajo y dice poco sobre cuánto capital consume el negocio. La rotación de activos lo dice mejor. El balance de una desarrolladora da menos de una vuelta al año, y ese solo dato explica por qué el retorno del patrimonio depende tanto del apalancamiento y del tiempo de ciclo.
Los días de cobro los fija todo lo que falta entre la firma y el giro del dinero. Aprobación del financiamiento del comprador, recepción final de la obra, pago del subsidio donde existe, cuotas del pie todavía pendientes, ventas a compradores institucionales y precio retenido hasta que se corrigen observaciones. Cada uno de esos pasos se traba por razones ajenas a tu gestión, y por eso el plazo de cobro de este rubro es más largo de lo que esperarías en un negocio que cobra contra escritura y varía mucho entre empresas parecidas. La rotación de cuentas por cobrar dice lo mismo desde el otro ángulo. Del lado del pago, la política la fija el desarrollador y la negocia con la constructora, y el contrato de obra agrega una retención que se libera a la recepción. Esa retención alarga el plazo de pago sin ser crédito del proveedor. Un plazo que se estira mientras la obra no avanza es señal de caja apretada, y el riesgo concreto es que el contratista pare la faena.
El indicador que ordena todo esto es la conversión de caja, flujo operacional sobre EBITDA, y en este rubro hay que leerlo por etapa del ciclo. Una empresa que está comprando suelo y levantando obras muestra conversión baja aunque cada proyecto gane plata, porque está invirtiendo a través del flujo operacional. Una que está escriturando stock terminado sin reponer terreno muestra conversión alta justo cuando se está quedando sin futuro. La cifra de un año no distingue esos dos casos y la de varios años seguidos sí. Complétala con el flujo de caja libre sobre ventas y con la conversión a flujo libre. La razón corriente de una desarrolladora se ve cómoda porque el terreno y la obra en curso están dentro del activo corriente, y la razón ácida deja fuera esa parte para mostrar con qué respondes si la deuda corta vence antes de que el proyecto se venda. SitkaX homologa tus estados, calcula esos indicadores contra la mediana de la cohorte y te muestra si tu conversión baja es inversión en cartera futura o stock que no rota.
Una desarrolladora financia tres cosas distintas y cada una tiene su instrumento. El suelo no genera caja mientras espera permisos, así que se financia con patrimonio, con utilidades retenidas, con deuda corporativa a plazo o con el propio dueño del terreno, que lo aporta a cambio de unidades terminadas o de una parte del resultado. Esa última forma es la más barata en caja, porque difiere el desembolso hasta que el proyecto vende, y entrega parte del margen. La obra se financia con un crédito de construcción por proyecto, casi siempre en una sociedad separada, con garantía sobre el terreno y giros contra avance verificado. Suele quedar condicionado a alcanzar una cobertura mínima de preventas antes del primer desembolso, y se amortiza con cada escrituración. Lo tercero son las garantías de fiel cumplimiento y por anticipos que piden mandantes y compradores institucionales, que consumen tu espacio de crédito sin figurar como deuda en el balance.
El error caro es financiar el suelo siguiente con deuda corta renovable o con la caja del proyecto que está escriturando. Funciona mientras las ventas van rápido. Cuando el mercado se enfría, el proyecto que financiaba a los demás deja de girar caja y la cartera completa se detiene al mismo tiempo, con deuda corta viva sobre un proyecto ya vendido y un terreno nuevo sin financiamiento de largo plazo. La señal es simple. La deuda de corto plazo no baja cuando un proyecto termina de escriturar. La otra fuente de sorpresas son las garantías cruzadas. Buena parte del rubro opera con una sociedad por proyecto y una matriz que garantiza a todas. Mirado proyecto por proyecto el apalancamiento se ve moderado, mientras la matriz responde por la suma. Un banco nuevo revisa esa estructura antes que el balance individual.
El balance de este rubro se lee con cuatro indicadores y una advertencia. Deuda total sobre patrimonio es el más estable, porque ordena el tamaño del banco de terrenos y de las obras en curso contra el capital propio sin depender de cuántos proyectos escrituraron ese año. Deuda neta sobre EBITDA es la cifra que pide el comité de crédito, y salta de un ejercicio a otro con el calendario de entregas. Deuda de largo plazo sobre capital total muestra qué parte del financiamiento está calzada con el plazo real de los proyectos. Efectivo sobre deuda total importa cuando la venta se detiene, porque el stock terminado no se liquida rápido sin castigar precio. La advertencia es que una parte de esa caja está comprometida con obras en ejecución y con compradores que ya pagaron pie, así que no alcanza a pagar la deuda de otro proyecto. SitkaX mide tu capacidad de deuda con las cifras homologadas y la compara con la mediana de la cohorte, para que llegues a la conversación con el banco sabiendo qué holgura tienes.
Un comité de crédito que recibe la carpeta de una inmobiliaria residencial revisa si la empresa aguanta un par de años de venta lenta sin dejar una obra a medio camino. Estos son los indicadores que abren el informe.
deuda financiera neta ÷ EBITDAEs la primera cifra del comité y la que más se corrige en este rubro. El EBITDA depende de cuándo escrituran los proyectos, así que el mismo balance muestra una razón cómoda el año de las entregas y una apretada al siguiente. El analista la mira a lo largo de varios ejercicios y separa la deuda que tiene una obra detrás con preventas comprometidas, que se paga con las escrituraciones, de la que financia terrenos todavía sin permiso, que depende de que el ciclo acompañe.deuda financiera total ÷ patrimonioEs el ancla cuando el EBITDA salta de un año a otro, porque el patrimonio no se mueve con el calendario de entregas. Dice cuánto suelo y cuánta obra en curso estás sosteniendo con capital propio, y cuánto colchón hay antes de que una caída de precios toque la garantía del banco. El comité revisa además qué parte de ese patrimonio es revalorización contable de activos y qué parte es utilidad ya cobrada, porque lo primero desaparece con un ajuste de valorización.EBITDA ÷ gasto financieroDice cuántas veces el resultado operacional cubre el gasto financiero del año. Acá el analista la recalcula a mano, porque una parte del interés se activa dentro del costo de los proyectos y no pasa por gasto financiero durante la obra. Ese interés se paga igual. Una cobertura holgada conviviendo con deuda alta suele estar escondiendo interés activado que va a golpear el margen bruto cuando el proyecto escriture.caja ÷ deuda financiera totalCuando la venta se frena, la caja es lo único que paga vencimientos, porque el stock terminado no se vende rápido sin destruir precio. El banco compara ese colchón con los vencimientos del año y con los estados de pago comprometidos de las obras en ejecución. Una obra detenida a medio camino vale mucho menos que el crédito que la financió, y ese es el escenario que el comité quiere evitar.flujo operacional ÷ EBITDAEl EBITDA paga la deuda solo si llega a la cuenta corriente. El banco compara el flujo operacional con el EBITDA y pregunta de dónde viene la diferencia. Si viene de compra de suelo, es inversión en cartera futura y se conversa. Si viene de escrituras trabadas o de unidades terminadas sin vender, es venta que no ocurre, y ahí el comité recorta el giro o pide más garantía.Un comprador estratégico o un fondo parte de los mismos indicadores del banco y hace otra pregunta. Quiere saber si está comprando un stock de proyectos que se liquida una vez o una empresa capaz de comprar suelo, sacar permisos y vender de nuevo. Revisa con lupa la concentración, porque un resultado que depende de uno o dos proyectos grandes se paga con descuento. Cuando parte del resultado viene de unidades en arriendo, separa ese negocio del de desarrollo antes de poner un múltiplo.
enterprise value ÷ EBITDAEs el múltiplo con que se conversa el precio, con una advertencia. El EBITDA de un solo año depende del calendario de entregas y puede representar poco, así que el comprador lo promedia a lo largo del ciclo, lo contrasta con EV sobre ventas y pide aparte el resultado comprometido en unidades vendidas y todavía no entregadas. Baja cuando el margen se explica por terrenos comprados hace mucho, porque ese margen no se repite con suelo a precio de hoy. Sube con cartera repartida en segmentos y ubicaciones, permisos ya aprobados y fuerza de venta propia.EBIT después de impuestos ÷ capital invertidoMide cuánto rinde el capital que el negocio tiene inmovilizado, que es la pregunta central en un rubro donde el capital da menos de una vuelta al año. Un ROIC bajo con margen bruto bueno significa que el ciclo es demasiado largo, por permisos, por obra o por velocidad de venta. Acortar el ciclo sube el retorno sin tocar el precio de venta. El comprador lo cruza con la rotación de activos y con la antigüedad del suelo en cartera, porque quiere saber cuánto del retorno viene de comprar bien y ejecutar rápido y cuánto vino de deuda barata.flujo operacional ÷ EBITDAUn comprador paga por caja y acá tiene que distinguir dos empresas que se ven iguales. Una convierte poco porque está comprando suelo. La otra convierte poco porque no logra escriturar. Por eso pregunta por los días de cobro, por el stock terminado sin vender y por cuántas promesas se caen. La reinversión de este rubro casi no pasa por el CAPEX, así que mirar CAPEX sobre ventas hace parecer liviana a una empresa intensiva en capital.Ordenar a IFRS los estados de una desarrolladora mueve cifras grandes. Cambia el año en que aparece la venta, cuánto vale el stock y cuánta deuda se ve en el balance. Sin ese paso, compararte con la cohorte es comparar cifras que no se calculan igual. Hay cuatro puntos donde los estados tributarios o de gestión suelen diferir.
El margen de este rubro se lee en dos niveles, y la distancia entre ambos dice más que cada uno por separado. El margen bruto ya trae adentro el costo del suelo y los intereses activados de la obra, así que una desarrolladora con terreno comprado antes del alza muestra un bruto que otra no alcanza comprando hoy. Entre el margen bruto y el margen EBITDA está la estructura comercial y de administración, que en este rubro pesa, con sala de venta, corretaje, publicidad y el equipo que prepara proyectos que todavía no venden. Un año aislado dice poco, porque el margen reportado depende de qué proyectos escrituraron y con qué suelo se hicieron. Si parte de tu resultado viene de unidades en arriendo, sepáralo antes de compararte con la mediana de la tabla.
Porque la utilidad del proyecto que entregaste ya se fue al terreno y a la obra del que viene. En este negocio la inversión viaja por el flujo operacional, porque el suelo y la obra se registran como existencias, así que una desarrolladora que crece muestra conversión de caja baja aunque cada proyecto gane plata. El indicador que lo revela es flujo operacional sobre EBITDA, leído varios años seguidos. Si la conversión es baja y el banco de terrenos crece, estás invirtiendo. Si es baja y lo que crece es el stock terminado o la cuenta por cobrar de escrituras trabadas, la venta no está ocurriendo y ahí sí tienes un problema.
La que las escrituraciones comprometidas alcancen a pagar, con patrimonio suficiente detrás del suelo. El banco separa dos cosas. El crédito de construcción se dimensiona contra el flujo de venta de ese proyecto, contra sus garantías y contra la cobertura de preventas que el banco exige antes de girar, y se paga solo con las escrituraciones. La deuda que financia terrenos y estructura se mide contra el patrimonio y contra el EBITDA de varios años, porque el suelo no genera caja mientras espera permisos. Los indicadores que fijan el techo son deuda total sobre patrimonio, deuda neta sobre EBITDA y la cobertura de intereses corregida por el interés que estás activando en los proyectos. Si tu deuda de corto plazo no baja cuando un proyecto termina de escriturar, el banco la va a leer como deuda estructural aunque tú la llames financiamiento de obra.
Depende de si tu limitante es capital o cartera de proyectos. Comprar el suelo te deja todo el margen y te exige poner la plata años antes de cobrarla, con el riesgo de precio y de permiso sobre tus hombros. Asociarte con el dueño, pagándole con unidades terminadas o con una parte del resultado, baja el capital que pones adelante y mejora el retorno sobre el capital invertido, a cambio de entregar parte del margen por proyecto. La decisión se compara en ROIC y en cuántos proyectos puedes levantar con el mismo patrimonio, más que en margen por unidad. Revisa además quién controla la sociedad del proyecto, porque de eso depende si esa deuda y esas ventas entran a tu consolidado.
Más de lo que muestra el estado de resultados, porque ese costo está repartido en varias líneas. Cargar una unidad terminada consume intereses del crédito que no alcanzaste a amortizar, gastos e impuestos del inmueble, mantención, seguros y sala de venta abierta, y ninguno de esos aparece rotulado como costo de stock. A eso se suma el capital inmovilizado en un activo que dejó de producir, que es el que te impide partir el proyecto siguiente. Si el stock se queda varios períodos, corresponde revisar si el valor al que lo tienes registrado sigue siendo recuperable, y esa corrección golpea el margen bruto de una vez. Compara la velocidad de venta real de cada proyecto contra la que usaste para aprobarlo y ajusta precio apenas se abra la brecha, porque un descuento hoy suele costar menos que dos años más de espera.
En el rubro se mira el flujo de caja descontado de la cartera de proyectos y se contrasta con múltiplos de empresas comparables. El flujo descontado captura el calce entre desembolsos de obra y escrituraciones que el múltiplo de un año no ve, y el suelo todavía sin desarrollar se valoriza por lo que un tercero pagaría hoy. El múltiplo de balance sirve para preguntar si el banco de terrenos vale lo que dice el registro contable, y ahí se gana o se pierde buena parte del precio. Cuando los dos caminos se separan mucho, suele ser porque el margen viene de terrenos comprados hace años y no se repite con suelo a precio de hoy. La valorización referencial de SitkaX trabaja sobre tus estados homologados y cruza flujo descontado con múltiplos de EV sobre EBITDA y EV sobre ventas. El múltiplo de balance queda como lectura aparte, porque el valor libro del suelo no se observa en el mercado. Sirve para saber en qué rango entras a conversar y no reemplaza la negociación.
Un benchmark sirve si aguanta que lo revise un banco, un socio o el directorio. El orden de las operaciones importa tanto como el resultado.
No. El diagnóstico y el benchmark contra la industria vienen incluidos sin costo en todos los planes, también en el Básico. Al subir de plan se paga capacidad, más usuarios, más data room y más conversaciones con el copiloto. La verdad del motor es la misma en todos.
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